Miles de mujeres de todo el mundo salen a las calles para conmemorar la jornada del 8 de marzo como una reivindicación por sus derechos.

El 8-M es una jornada para dar visibilidad a la situación de la mujer, romper estereotipos de género e impulsar el cambio hacia una sociedad más justa e igualitaria.

El Día Internacional de la Mujer nació de las actividades del movimiento sindical a principios del siglo XX en América del Norte y Europa.

Desde la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, son muchas las resoluciones e iniciativas que han suscrito los estados para impulsar la igualdad de género en el mundo, eliminar todas las formas de violencia hacia las mujeres y asegurarles una vida próspera.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se colocó la igualdad de género y especialmente el empoderamiento de las mujeres en una posición central de la Agenda mundial Educación 2030.

También es un día para reflexionar sobre los logros alcanzados en distintos ámbitos, como el laboral, educativo, el empoderamiento y la conquista de los espacios que por siglos se les ha negado a las mujeres.

En los últimos años, miles de personas se han sumado a las marchas que se realizan el 8-M por todo el mundo. A continuación las cifras oficiales según las autoridades de cada país.

  • México CDM – 80 mil personas
  • Perú Lima – 10 mil personas
  • España Madrid – 120 mil / Barcelona – 50 mil personas.
  • Chile Santiago de Chiles – 125 mil personas

Empoderamiento = productividad y crecimiento económico

Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible. 

Desafortunadamente, aún queda mucho recorrido para alcanzar la plena igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, advierte ONU Mujeres. Por ello, es de primordial importancia acabar con las múltiples formas de violencia de género y que el acceso a la educación y a la salud de calidad, a los recursos económicos y a la participación en la vida política sea igualitario tanto para mujeres y niñas como para hombres y niños. Es fundamental también lograr la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo y a posiciones de liderazgo y toma de decisiones a todos los niveles.

ONU mujeres publica los siguientes datos sobre la situación actual de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo:

Desastres naturales: Cuando la situación socioeconómica de las mujeres es alta, la cantidad de muertes de mujeres y hombres es prácticamente igual durante y después de los desastres naturales, mientras que son más las mujeres que los hombres que mueren (o que mueren más jóvenes) cuando la situación socioeconómica de las mujeres es inferior. Las mujeres, las niñas y niños tienen más probabilidades de morir durante los desastres que los hombres.

No más silencio

En los últimos años, el movimiento feminista adquiere un nuevo protagonismo y logra posicionar sus reclamos en la agenda política y social de los países de América Latina, a raíz de las problemáticas y crisis surgidas en la región. 

Han dado la vuelta al mundo las manifestaciones realizadas a favor del aborto libre, las denuncias por feminicidios y la solidaridad vista en redes sociales en casos de acoso y discriminación. Un fenómeno global, pero que en la región tiene unas particularidades propias que engloban una pluralidad de reivindicaciones que van más allá de la lucha por la igualdad de género.

#MeToo

El movimiento Me too (Yo También) fue creado por la activista estadounidense Tarana Burke en 2006 para atender a mujeres jóvenes de comunidades marginadas que sufrieron algún tipo de violencia sexual.

En 2017 el movimiento se vuelve mediático al visibilizar con el hashtag #MeToo la ola de acusaciones en contra del productor cinematográfico, Harvey Weinstein.

«Mi visión para el movimiento MeToo es parte de una visión colectiva para conseguir un mundo libre de violencia sexual», dijo Burke a los asistentes a la charla TED en 2018.

El uso del hashtag #MeToo trascendió las fronteras y se utiliza en redes sociales por usuarias de distintos países que cuentan sus historias de acoso y violencia.

Ni una menos

En 2015 surge el movimiento argentino “Ni una menos”. En su página web, el movimiento señala: «Ni una menos nació ante el hartazgo por la violencia machista, que tiene su punto más cruel en el femicidio».

Ese hartazgo hizo que el 3 de junio de 2015, miles de mujeres en varias ciudades de Argentina salieran a las calles a protestar tras una sucesión de asesinatos contra mujeres que conmocionaron a la sociedad en ese momento.

«‘Ni una menos’ es la manera de sentenciar que es inaceptable seguir contando mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres o cuerpos disidentes y para señalar cuál es el objeto de esa violencia», continúa la carta orgánica del movimiento.

Mi primer acoso

El 23 de abril de 2016, Catalina Ruiz-Navarro publicó en su cuenta de Twitter el hashtag #MiPrimerAcoso:

«¿Cuándo y cómo fue tu primer acoso? Hoy a partir de las 2pmMX usando el hashtag #MiPrimerAcoso. Todas tenemos una historia, ¡levanta la voz!».

El impacto de este llamado no se limitó a México sino que miles de mujeres en América Latina aprovecharon la ocasión para narrar sus historias de acoso y violencia sexual. Los testimonios se volvieron particularmente virales al demostrar como las niñas sufren abusos y agresiones sexuales desde muy tempana edad.

A raíz de este llamado, se crearon diversos grupos en redes sociales para que las mujeres puedan contar sus experiencias y encuentren apoyo. A través de uno de estos grupos, dos mujeres en Ecuador descubrieron que fueron víctimas de abuso sexual por parte del mismo profesor de gimnasia olímpica; esto les permitió tomar acciones legales en conjunto.

Aborto legal

En Argentina se constituyó en 2015 la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con el objetivo de lograr la legalización del aborto. En su página web destacan el poder organizativo de la campaña:

“Fue lanzada el 28 de mayo de 2005, Día de Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, y desde entonces tiene la capacidad y la fuerza de coordinar actividades simultáneamente en distintos puntos del país bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.”

En 2018 adquieren un nuevo impulso al presentar por séptima vez un proyecto de Ley que la Cámara de Diputados llegó a aprobar, pero el Senado.

La mediatización de estas acciones llevaron a mujeres de Brasil, México, Chile, entre otras, a realizar acciones similares en sus países, exigiendo la aprobación de leyes sobre aborto libre y seguro.

La culpa no era mía

La primera intervención se realizó en Valparaíso el 20 de noviembre. El 23 y 24 de noviembre circuló por redes sociales una convocatoria para que mujeres asistan “con ropa glam fiesta flúor + venda negra translúcida”, a una intervención en Santiago de Chile. Para la presentación del 25 de noviembre de 2019 llegaron alrededor de 100 personas, a las que luego se fueron sumando muchas más en la misma intervención en la calle.

Dos semanas después del llamado hecho por el colectivo interdisciplinario Lastesis (Valparaíso), la canción y coreografía de “Un violador en tu camino” se había viralizado por todo el mundo. En Twitter, GeochicasOSM publicó un mapa donde pueden verse todos los lugares donde se realizó la intervención en “muchos idiomas, en lenguas originarias, mujeres de todos perfiles, pocas o miles, reconociéndose a través de una voz y causa común a la mitad de la humanidad: nuestro riesgo constante de sufrir violencias”

https://twitter.com/GeochicasOSM/status/1204190900739551232?s=20

Educar para la igualdad

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible se colocó la igualdad de género y especialmente el empoderamiento de las mujeres en una posición central de la Agenda mundial Educación 2030. Se reconoce que la igualdad de género requiere un enfoque que «garantice no sólo que las niñas y los niños, las mujeres y los hombres obtengan acceso a los distintos niveles de enseñanza y los cursen con éxito, sino que adquieran las mismas competencias en la educación y mediante ella».

“La educación es un poder para las mujeres, y eso es por lo que los terroristas le tienen miedo a la educación. Ellos no quieren que una mujer se eduque porque entonces esa mujer será más poderosa”.

Malala Yousafzai en entrevista con The Daily Show. 

El cambio a través de la educación es un camino que requiere del trabajo de las autoridades, la capacitación de los docentes, las metodologías de enseñanza, el diseño específico de materiales educativos y el compromiso de las familias. Trabajar con niños y niñas sería fundamental para la transmisión de valores de respeto, tolerancia e igualdad entre mujeres y hombres. 

Trabajar la igualdad de género es una tarea que técnicos y especialistas consideran que debe iniciar desde en los primeros años de escuela, así podría ayudar a eliminar los estereotipos relacionados con el género y, por consiguiente, a prevenir situaciones de discriminación sexista en el futuro. Coinciden en que es necesario ayudarlos a reflexionar y a ofrecerles estrategias que les permitan prevenir o erradicar de su entorno íntimo, personal y social la desigualdad y, por ende, la violencia de género.

Por ejemplo, dado que el lenguaje es uno de los factores clave que determinan las actitudes culturales y sociales, emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género en todo tipo de situación comunicativa (oral o escrita, formal o informal), ayuda a combatir prejuicios. Al respecto, diversos organismos internacionales plantean mecanismos para incorporar esta práctica

Por otro parte, según la investigación «Gender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests», las niñas comienzan a sentirse menos inteligentes que los niños a partir de los 6 años y comienzan a evitar actividades que consideran relativas a los niños «brillantes». La investigación concluye que las ideas culturales sobre el género se adquieren desde edades tempranas y estas nociones estereotipadas afectan los intereses de los más pequeños. Lo cual influye en las aspiraciones profesionales de las mujeres. 

Los datos indican que son menos las mujeres siguiendo carreras técnicas o ligadas a ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), mientras que su presencia es mayoritaria en aquellas carreras ligadas a la salud, cuidados, ciencias sociales y humanísticas.

Las propuestas para cambiar estos datos giran en torno a la creación de programas para fomentar la motivación hacia el estudio y mejorar la confianza y percepción de uno mismo en relación con las materias que se estudian.

Según el monográfico de 2018 “¿Cómo trabajar la igualdad de género en la escuela desde la primera infancia?”, pueden llevarse a cabo las siguientes políticas en los centros educativos:

  • Incluir la igualdad de mujeres y hombres en el proyecto educativo del centro, en las programaciones curriculares y en la asignación de responsabilidades y espacios.
  • Realizar periódicamente formación para los docentes en coeducación y estrategias para favorecer la educación en igualdad de género.
  • Seleccionar materiales escolares, libros de texto, recursos pedagógicos y proyectos educativos no sexistas, así como trabajar contenidos que fomenten los valores de igualdad, como, por ejemplo, canciones, libros, referencias y modelos que contribuyan a ofrecer una visión nueva y más acorde con la igualdad entre los sexos.
  • Estipular que el profesorado evite tratar de forma diferente a los niños y a las niñas en clase según su género y los/las motiven a participar por igual en las tareas del aula y a compartir por responsabilidades de la misma forma.
  • Fomentar en clase y fuera de ella juegos y juguetes neutros, cooperativos y compartidos. Sería necesario establecer, como política de centro, que los patios sean coeducativos, es decir, que cuenten con tres espacios bien diferenciados: un área de juego tranquilo, otra de movimiento y psicomotricidad, y otra de experimentación con la naturaleza.
  • Colaborar con las familias y formarlas para proporcionarles pautas y criterios a practicar en casa para evitar los estereotipos sexistas.

Las estrategias, planes y acciones que se pueden llevar a cabo en los centros escolares serán efectivas cuanto más pronto comiencen a implementarse y sin ser exclusivas de las primeras estas etapas de formación, ya que estas se deben seguir tratando y actualizando a lo largo de todo el sistema educativo incluyendo el ámbito universitario.

Los datos 

Según la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), las mujeres siguen siendo objeto de importantes discriminaciones que violan los principios de la igualdad de derechos y del respeto a la dignidad humana.

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Entre los numerosos obstáculos que impiden a las niñas y mujeres ejercer su derecho a estudiar, obtener un diploma y beneficiarse de la educación, se encuentran:

  • Aislamiento geográfico: para las niñas de zonas rurales en edad de cursar educación primaria la probabilidad de no asistir a la escuela es 2 veces más alta que para las que viven en zonas urbanas.
  • Feminización de la pobreza: El 70% de las personas que viven en pobreza extrema son mujeres.
  • Matrimonio infantil y forzoso, son diferentes, infantil (alguien menor de 18 años, forzoso alguien no ha dado consentimiento): Más de 700 millones de las mujeres actualmente casadas en todo el mundo contrajeron matrimonio cuando todavía eran niñas.
  • Analfabetismo funcional: Casi 757 millones de adultos y 115 millones de jóvenes en todo el mundo no pueden leer o escribir una simple frase. Dos terceras partes de ellos son mujeres, y no se ha avanzado en la reducción de esa cifra, a pesar de que la población analfabeta ha disminuido a nivel mundial.
  • En la enseñanza superior: sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras vinculadas con las STEM son mujeres. 
  • Solo el 28% de los investigadores del mundo son mujeres.

El papel de la mujer en la educación

La educación de niñas y mujeres supone transformar sus vidas e impulsar el desarrollo de las sociedades en las que viven, permitiéndoles salir de la pobreza, reducir la mortalidad infantil y favorecer el crecimiento económico, entre otros beneficios:

  • Por cada año de educación de la madre, su hija o hijo pasará 0,32 años más en la escuela; 
  • Si todas las mujeres en los países de ingresos bajos y medianos completaran la enseñanza primaria, la tasa de mortalidad de sus hijos menores de 5 años se reduciría un 15%, si completaran la educación secundaria, se reduciría un 49%, lo que equivaldría a unos 2,8 millones de vidas salvadas; 
  • Si todas las niñas completan la enseñanza primaria en África Subsahariana y Asia Meridional y Occidental, la cantidad de niñas que están casadas al cumplir 15 años se reduciría en un 14% y con educación secundaria completa se casarían un 64% menos de niñas.