El gobierno de EE.UU., dirigido por el presidente Donald Trump, anunció que suprimirá los visados a los estudiantes inscritos en universidades que funcionen de forma virtual el próximo semestre, debido a la pandemia. Así obligarían a salir del país a quienes ya estén cursando sus estudios si no los siguen de manera presencial.

La Casa Blanca anunció la medida el lunes 6 de julio que, a decir de las universidades, estaría destinada a presionarlas para reabrir sus puertas y abandonar las posiciones cautelosas que muchos han anunciado que adoptarán para reducir la transmisión de la COVID-19.

La agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), divulgó el martes la norma según la cual el Departamento de Estado no concederá visas a los estudiantes extranjeros matriculados en instituciones o programas que sean completamente en línea para el semestre de otoño de 2020.

En un documento con «preguntas frecuentes» publicado por esa agencia, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) anunció que

«todos los estudiantes programados para estudiar en una institución estadounidense en el otoño podrán hacerlo, aunque algunos deberán estudiar en el extranjero si su presencia no es necesaria para clases personales en EE.UU.»

Esta medida es parte del endurecimiento de las políticas de inmigración adoptadas por el presidente Trump, en mayo de este año. Hasta fines de 2020 estarán suspendidos los permisos de residencia o «green cards» que se solicitan desde el extranjero y ciertos tipos de visas de trabajo están congelados, lo que afectará a unas 525.000 personas.

Al limitar el ingreso de profesionales como especialistas en tecnología, trabajadores ocasiones en restaurantes y agricultura, así como niñeras, entre otros, la Casa Blanca dijo que se crearán empleos para los estadounidenses que se han visto afectados por la pandemia de covid-19.

Los afectados

Según el último análisis de NAFSA (Association of International Educators), los estudiantes internacionales que estudian en colegios y universidades de Estados Unidos, contribuyeron con 41 mil millones de dólares y respaldaron 458,290 empleos a la economía durante ese año. En el país, casi 1,1 millones de estudiantes tienen visas F-1 y M-1, estos representaron un 5,5 por ciento de la población de la enseñanza superior.

A decir de Unesco, las cifras sobre el flujo global de estudiantes en EE.UU., en el país residen:

  • 321.625 estudiantes chinos
  • 142.618 estudiantes indios
  • 56.186 estudiantes de Corea del Sur

De Latinoamérica, las cifras las lideran:

  • 16.414 alumnos México
  • 12.357 Brasil
  • 8.109 Venezuela
  • 7.436 Colombia.

De acuerdo con la Asociación de Educadores Internacionales, los estudiantes extranjeros hacen una contribución económica de 41.000 millones de dólares anuales y sustentan más de 450.000 empleos en el país.

«El mayor efecto -opinó- es que muchas personas van a diferir su admisión por un año», un escenario que aplazaría la entrada de ingresos ya presupuestados por las universidades.

Según datos de la Oficina del Fiscal General, California iba a ser uno de los más afectados por esta orden al ser el estado con los sistemas educativos más grandes del país, con 180.000 estudiantes internacionales cada año.

No solo las universidades y autoridades estatales se manifestaron en contra de esta medida; más de una decena de empresas del sector tecnológico, incluyendo Google, Facebook y Twitter, salieron en apoyo de la demanda contra el Gobierno de Trump.

Al decir de estas compañías, los estudiantes internacionales contribuyen «sustancialmente» a la economía de Estados Unidos, por lo que su partida amenazaría la capacidad de las instituciones educativas para mantener sus «estándares de excelencia».

Estados Unidos tiene cerca de un millón de estudiantes extranjeros (5,5 por ciento del total), y muchas instituciones dependen en gran medida de sus exorbitantes pagos de matrícula.

Las demandas

Tras el anuncio del presidente Trump informando a los alumnos extranjeros que cursan estudios en EE.UU., cuyas clases se impartan completamente en línea, que deberán abandonar el país o trasladarse a otro centro con enseñanza presencial, diversas instituciones anunciaron acciones legales contra la medida.

El 8 de julio la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts presentaron demandas ante un tribunal federal de Boston. Ambos reclamos judiciales buscan obtener una orden de restricción temporal y una declaración de ilegalidad de esta política oficial.

«Creemos que la orden de ICE es una mala política pública y creemos que es ilegal», señaló en una declaración Lawrence Bacow, presidente de la Universidad de Harvard, en Massachusetts.

La decisión del Gobierno estadounidense de revocar los visados «llegó sin aviso, y su crueldad solo es superada por su irresponsabilidad», apuntó el presidente de Harvard. «Parece que fue diseñada a propósito para presionar a las universidades a fin de abran sus campus para clases en persona este otoño, haciendo caso omiso de las preocupaciones sobre la salud y la seguridad de los estudiantes, profesores y otros», añadió.

La Universidad de California también dijo que presentará una denuncia contra el Ejecutivo estadounidense por «violar los derechos de la universidad y sus estudiantes» al prohibir el ingreso de los alumnos internacionales.

El Fiscal General de California, Xavier Becerra, anunció el 9 de julio que el estado demandó al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, por «amenazar con deportar a estudiantes internacionales» en el contexto de la pandemia del coronavirus.

«Qué vergüenza Trump por arriesgar la salud y la educación de los estudiantes que se ganaron la oportunidad de estudiar aquí. El COVID-19 es real y necesitamos mantener seguros a los estudiantes y los campus», señaló Becerra en un tuit.

Dirigidos por la senadora demócrata de Massachusetts Elizabeth Warren y la representante del a Cámara Baja Ayanna Pressley, casi un centenar de miembros del Congreso, entre senadores y representantes de la Cámara Baja, exigieron en una carta que la Administración Trump suspenda esta normativa, que quitaría a los estudiantes internacionales sus visas si sus cursos están completamente en línea cuando las clases se reanuden en el otoño.

«Esta nueva política castigaría efectivamente a los estudiantes internacionales en colegios, universidades y otras instituciones que han decidido trasladar sus cursos en línea para proteger a sus comunidades de COVID-19», argumentaron los legisladores en la carta.

¿Cómo son las clases en Estados Unidos?

En Estados Unidos, los estudiantes universitarios adquieren créditos educativos por decenas o hasta cientos de miles de dólares para cursar sus carreras.

Según un estudio de la organización The College Board, los precios promedio de las matrículas y tasas universitarias se triplicaron desde 1989-90 hasta 2019-20. Entre 2009-10 y 2019-20, los precios promedio de matrícula y tarifas publicados aumentaron en 2.020 dólares en instituciones públicas de cuatro años, y en 6.210 dólares en instituciones privadas sin fines de lucro y universidades de cuatro años.

El total de la deuda federal estudiantil en 2020 llegó a los US$1,6 billones de dólares, esto la convertiría en la segunda causa de endeudamiento de las familias estadounidenses, solo superada por las hipotecas.

Por la crisis causada por el coronavirus, los estudiantes se preguntan si se justifica el gasto de miles de dólares al año por recibir clases a través de videollamadas y no poder acceder a los campus, laboratorios y demás infraestructura universitaria.

Harvard anunció que los cursos de todo el año académico que comenzarán en septiembre serán virtuales debido a la pandemia de coronavirus. El presidente Trump calificó la decisión de «ridícula».

En tanto, el MIT solo ofrecerá clases en persona para un número muy limitado de estudiantes, ya que en el campus los jóvenes deberán someterse a test de diagnóstico al menos dos veces por semana y tener su propio dormitorio.

La agencia AFP publicó la demanda que algunos estudiantes llevaron a los tribunales. “Adelaide Dixon acusa a la Universidad de Miami de otorgarle un diploma con un valor «disminuido» debido a la naturaleza de los cursos en línea. Así, interpuso la demanda contra su universidad por varios millones de dólares, en nombre de unos 100 estudiantes.”

La publicación señala que al menos otras 50 casas de estudio y universidades estadounidenses habrían sido demandadas por motivos similares.

Donal Trump da marcha atrás

El 14 de julio, tras la presión ejercida por varios estados y universidades, el Gobierno del presidente Donald Trump dio marcha atrás y aceptó rescindir la suspensión de visas para los estudiantes extranjeros matriculados en universidades estadounidenses que ofrezcan todos sus estudios en línea.

En una audiencia en Boston (Massachusetts), en la que se iba a discutir la demanda iniciada por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para revocar esta directiva, la jueza federal Allison Burroughs presentó la lectura de un acuerdo al que llegaron el Gobierno federal y las instituciones académicas.

El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) retornará a sus directrices de marzo, que permiten que los estudiantes extranjeros permanezcan en EE.UU. aún si su universidad opta por dar la instrucción exclusivamente en línea durante la pandemia de la COVID-19.

Este acuerdo deja sin efecto asimismo las demandas iniciadas por el estado de Nueva York, universidades del Oeste del país, la Universidad John Hopkins, de Maryland, y la coalición de estados encabezada por la fiscal general de Massachusetts, Maura Healey.

También quedó sin causa la moción iniciada esta mañana por el fiscal general de California, Xavier Becerra, que solicitaba la intervención de los tribunales para bloquear la aplicación de la suspensión de visas hasta que hubiera un fallo judicial.

El 16 de julio, la agencia Reuters publicaba un memorando al que tuvo acceso y que fuera enviado a congresistas; en este, el Departamento de Estado dijo a los legisladores que los estudiantes extranjeros procedentes de Europa están exentos de la prohibición de viaje impuesta por Estados Unidos.

Están exentos de la prohibición los alumnos de países europeos que ya tengan visa para estudiar en Estados Unidos.

El viernes 24 de julio, el servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos indicó en una guía que los nuevos estudiantes extranjeros cuyas clases sean exclusivamente online no pueden entrar al país, después de que el gobierno renunció a imponer una nueva regla tras una ola de indignación.

«Los estudiantes con una matrícula nueva o con un estatuto posterior al 9 de marzo no van a poder entrar en Estados Unidos para seguir un curso en una escuela estadounidense como estudiante no inmigrante en el curso de otoño si siguen un programa que sea 100 por ciento online», indicó la directiva del ICE.

Las visas estudiantiles en el mundo

Prestigiosas universidades alrededor del mundo decidieron mantener sus clases presenciales suspendidas y culminar el año 2020 a través de clases virtuales o en formatos mixtos.

En Inglaterra, las Universidades de Manchester y Cambridge decidieron impartir sus clases del periodo 2020-21 de forma virtual por la pandemia. Sin embargo, no descartan impartir seminarios reducidos o tutorías «en persona», siempre que sea posible, y que en cualquier caso se ceñirán a las normas de distanciamiento social diseñadas para frenar la propagación del coronavirus.

Esto no significa una reducción en los pagos de colegiatura. Según anunció el Gobierno británico, los universitarios deberán abonar la tasa completa de sus licenciaturas aunque estas sean impartidas en la red.

En Holanda las universidades aplicaron un método mixto pues terminaron este curso de forma digital, pero pudiendo rendir exámenes o tener alguna actividad presencial, siempre que no se reúna a más del 20 % de alumnos y profesores, y se evite la movilidad en hora punta.

También se priorizaron las clases presenciales de los cursos que no cuenten con una alternativa on line, como la odontología, la veterinaria. Estos alumnos pueden acudir a tareas en laboratorios.

Holanda recibió el curso pasado más de 90.000 universitarios extranjeros, frente a los 30.000 que llegaron en 2006, lo que hace que los alumnos internacionales representen más del 11,5% de la población estudiantil. Este es también uno de los destinos más populares entre jóvenes españoles.

En Australia, los estudiantes internacionales del periodo 2018-2019, incluidos los universitarios, aportaron a la economía unos 24.616 millones de dólares, lo que convierte a la educación en el cuarto mayor rubro de exportación de este país, después del carbón, el hierro y el gas natural.

El cierre de las fronteras ha impactado en la economía de las universidades australianas, ya que ha disuadido a los estudiantes internacionales de viajar y continuar con sus planes de estudio o los ha llevado a retornar a sus países de origen por la falta de empleo y subsidios en Australia.

De momento, las universidades están trabajando con el gobierno y las autoridades sanitarias para implementar un plan seguro de retorno a las clases presenciales.