Familias desbordadas intentando conciliar el trabajo, las tareas del hogar, el cuidado de sus hijos y, no menos importante, su educación. Esta fue la tónica durante las primeras semanas y meses de confinamiento por el COVID-19, que obligó a suspender las clases presenciales para más de 170 millones de niños que, a decir del Banco Mundial

“muchos de ellos pobres o de zonas postergadas-, lidiando con sistemas de educación a distancia en buena medida improvisados y en medio de una crisis que atraviesa a sus familias de tantas maneras. Las pérdidas educativas probablemente sean importantes, y es posible que se agudicen las desigualdades y que haya más deserciones escolares.”

En América Latina y el Caribe, no hay fechas exactas para saber cuándo volverán los niños y jóvenes a las aulas presenciales. Ni siquiera se sabe si esa vuelta a clases se vaya a dar en este año o si, al menos, se contempla una vuelta a clases presenciales paulatina y por etapas; donde los niños puedan ir a clases apenas unos días por semana y el resto de la educación se mantenga a distancia en sus casas.

Al momento, los países en la región mantendrán suspendidas las clases presenciales y han desarrollado sistemas de educación a distancia virtual. En muchos casos, se ha obligado a las familias a “replicar” en casa los horarios de la escuela, conectarse durante horas por videoconferencia a las clases, revisar diariamente varias materias y hasta usar uniformes dentro de casa.

Frente a ese panorama, cada vez más familias buscan en el homeschooling una alternativa para continuar con la educación de sus hijos desde casa, sin el riesgo de exponerlos a un posible contagio en las aulas y con mayor libertad para desarrollar contenidos educativos sin la obligación de pasar largas jornadas frente al computador.

Pero, ¿Está normado? ¿Qué garantías ofrece? ¿Es la metodología apropiada para mi familia?

Son solo algunas de las dudas que surgen al respecto

Educación en casa o Homeschooling

El profesor Joseph Murphy publicó en 2012 el libro titulado “Homeschooling in America: Capturing and assessing the movement”, en el apunta a varias características que pueden utilizarse para definir lo que es el homeschool.

Tras una recopilación bibliográfica identifica dos componentes vinculados: la decisión de los padres de no educar a sus hijos en un entorno institucionalizado y la decisión de los padres de educar a sus hijos dentro de casa.*

Añade que para considerarse educación en casa se han definido dos ingredientes. El primero: el rechazo a la educación pública (y privada) y el uso de la casa como el centro en torno al cual gira la educación. El segundo, un marco arraigado en los criterios sobre privatización, que subraya tres dimensiones: financiamiento, provisión y regulación.

Así, un estudiante es educado en casa cuando:

  1. los fondos para su educación provienen de la familia, no del gobierno
  2. la educación es provista por los padres, no por empleados financiados por el estado (o financiado de forma privada)
  3. la regulación de esta iniciativa es interna a la familia, no de responsabilidad del gobierno (u otra entidad como un ente religioso)

Mientras más cerca se está del componente familia/padres en cada una de estas tres dimensiones, más sólida es la educación en casa. 

Tras la decisión de educar a los hijos en casa se presentan nuevos desafíos que las familias deben afrontar pues padres e hijos deberán pasar por un proceso de cambio al momento de fijar sus horarios, rutinas, prioridades y dinámicas para gestionar la curiosidad y por ende el aprendizaje; un proceso que los especialistas en homeschool llaman “unschooling” o “desescolarización”.

En este sentido, la desescolarización se entiende como un “espacio de tiempo” (no definido) para que los niños exploren sus propios intereses en lugar de seguir los planes de estudio, currículos académicos u objetivos de aprendizaje preestablecidos por los Ministerio de Educación, las instituciones educativas u otras entidades.

Este es el momento en que los padres pueden investigar y generar vínculos con sus hijos para conocer a fondo sus intereses y descubrir cómo aprenden (de forma visual, auditiva, kinésica). En este momento se presentarán los primeros tropiezos como “así no me lo enseñaron en la escuela” o “así no lo hacía mi profe”; esto es normal y es parte del proceso para adaptarse a los nuevos roles.

Una de las recomendaciones para los padres que están en este proceso de cambio es que sean pacientes y eviten disciplinar a sus hijos durante las actividades educativas. Especialmente si los hijos están acostumbrados a que sus profesores usen un reforzamiento positivo, más que regaños.

También es habitual que los niños y adolescentes estén inquietos sin sus horarios y rutinas habituales. Sobre todo, puede presentarse mucho nerviosismo si los niños no pueden ver a su grupo de amigos habitual. Para esto es importante pensar en las actividades extras que pueden realizar con sus amigos de la escuela, para que no pierdan contacto.

Para enfrentar este posible aislamiento, otra recomendación es permitir que sus hijos tengan videollamadas para socializar con sus amigos y así evitar que se sientan solos. No importa la edad que tengan los niños.

Este es un proceso controlado que deben vivir las familias que busca otro tipo de enseñanza-aprendizaje, más ligado a lo cotidiano y vivencial. En ningún caso se trata de la actual desescolarización involuntaria causada por el covid-19 que está ocurriendo en todo el mundo pues, los detractores del homeschool aducen que la desescolarización podría funcionar para una minoría de niños, pero solo perjudicará aún más a los más vulnerables.

Los obstáculos

Las familias de las zonas más pobres y de los sectores sociales más vulnerables tienen mayores dificultades a la hora de implementar estos modelos de enseñanza –aprendizaje fuera del aula y son las que podrían verse más afectadas por problemas como la deserción escolar causada por la necesidad de trabajar (trabajo infantil).

En una publicación del Observatorio de Innovación Educativa, se señalan algunas de las dificultades a la hora de implementar la educación en casa:

“Jeanne Faulconer, directora de Brave Writer’s Homeschool Alliance y conferencista experta en la educación desde el hogar, explica que es normal que los niños se nieguen a hacer actividades sugeridas por los padres porque “así no lo hacen en su escuela”. El cambio temporal del rol de padres-hijos a docentes-alumnos, es retador para ambas partes, inclusive para aquellos quienes la enseñanza es su profesión y tienen que fungir ambos roles al mismo tiempo.”

En este sentido, la aplicación del homeschooling en la región enfrentaría varios obstáculos.

En primer lugar, las familias se enfrentan a la falta de capacitación y conocimientos. Padres o tutores analfabetos, con baja capacidad de comprensión lectora y matemática, sin las competencias necesarias para el uso de tecnologías son algunos de los factores que reducen las posibilidades de que los padres puedan ejercer de forma adecuada la tarea de “educadores temporales” y asegurar el óptimo desempeño académico de sus hijos.

En segundo lugar, las familias carecen del tiempo y los recursos económicos para llevar el aprendizaje a la casa o asignar a un miembro de la familia para que deje su trabajo y se dedique de forma permanente a la educación de los niños en casa.

¿Es para todos?

Es necesario puntualizar que la aplicación de este modelo educativo, como cualquier otro, dependerá del compromiso de los padres, la decisión de los niños y las redes de apoyo social y el acompañamiento que puedan recibir para sostener este proceso.

En este sentido, para quienes carecen de estas características es necesario señalar que la instrucción explícita funciona mucho mejor que el aprendizaje por descubrimiento cuando los estudiantes aún no saben mucho sobre un tema. Dar a los niños opciones puede ayudar a motivarlos, pero no pueden optar por aprender sobre temas que desconocen. Deben ser introducidos a nuevos temas de una manera atractiva, preferiblemente cuando sean jóvenes y estén ansiosos por aprender sobre el mundo, para que puedan descubrir nuevos intereses.

En este sentido, los profesores y las escuelas juegan un rol fundamental pues, una vez que los estudiantes tengan algún conocimiento de un tema, junto con habilidades como poder leer palabras o realizar operaciones matemáticas básicas, darles más opciones y autonomía para el aprendizaje podría funcionar.

Incluso las familias con padres con un alto nivel educativo y acceso a recursos tecnológico enfrentan ciertos problemas pues, si bien muchos padres logran llevar procesos de enseñanza- aprendizaje a través de aplicaciones y actividades en línea, para otros es difícil navegar por tantos recursos en línea y no saber bajo qué criterio elegir el que mejor podría funcionar con sus hijos.

Homeschooling en América Latina

No todos los países autorizan la aplicación de lo que se denomina homeschool. Al momento hay 30 países que han autorizado esta metodología de enseñanza en el mundo. En la mayoría de países de América Latina y el Caribe no es un tema legalmente reconocido en sus legislaciones; como tal, no está prohibido ni fomentado. Esto puede resultar confuso para los funcionarios públicos pues entienden que la educación es solo escolarización.

México

Existe un artículo específico en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que obliga a llevar a los niños a la escuela:

Articulo 31 Son obligaciones de los mexicanos:

“I. Hacer que sus hijos o pupilos concurran a las escuelas públicas o privadas, para obtener la educación preescolar, primaria, secundaria, media superior y reciban la militar, en los términos que establezca la ley.”

Sin embargo, no existe ninguna normativa legal que considere como delito y sancione a las familias que no llevan a los niños a la escuela; tampoco existe una ley que prohíba expresamente ni regule el homeschooling.

Las familias que optan por esta modalidad utilizan el artículo constitucional referente a la libertad de culto para justificar su decisión.

Colombia

Según cifras de la Red Colombiana de Educación en Familia existen 8000 casos registrados de homeschooling en todo el país.

En Colombia no existe una normativa específica que haga referencia a la educación tipo homeschool. Sin embargo, el Artículo 27 de la Constitución Política de Colombia reza que:

“El Estado garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra”; mientras que el artículo 67 recuerda la obligación de las familias con la educación: “La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social: con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura”.

A esto se le suma el artículo 68 en el que las familias se amparan para la educación en casa:

«… la enseñanza estará a cargo de personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica. Los padres de familia tendrán derecho de escoger el tipo de educación para sus hijos menores”.

Ecuador

El homeschool está reconocido desde el año 2009 y puede darse bajo ciertas circunstancias como: para chicos en situaciones de movilidad humana, con enfermedades catastróficas o para deportistas de élite.

En el año 2019, mediante el Acuerdo Ministerial Nro. MINEDUC-MINEDUC-2019-00057-A, en el Artículo 7 sobre los servicios de educación extraordinaria consta la educación en casa:

“Educación en casa: Es un servicio educativo de carácter excepcional, aplicable a la educación básica y bachillerato.”

En el Artículo 10 se define su alcance:

“Artículo 10.- Educación en casa.- Es un servicio educativo de carácter excepcional, aplicable a la educación básica y bachillerato, por la que los padres de familia o representantes de los estudiantes asumen la responsabilidad de educar directamente o a través de tutores, a sus hijos o representados, con el apoyo y seguimiento de una institución educativa, que regularice y garantice su educación.”

El pasado 24 de julio del 2020, el Ministerio de Educación emitió una reforma a este Acuerdo Ministerial, en la que se establece que las instituciones educativas particulares del país que soliciten la ampliación de su oferta educativa con esta modalidad deberán cobrar el 30% menos de la pensión autorizada en su última resolución de costos.

Perú

La Constitución Política del Perú reconoce la libertad de enseñanza. En su Artículo 13 señala:

“La educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana. El Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza. Los padres de familia tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho de escoger los centros de educación y de participar en el proceso educativo.”

Además, la educación se rige por la Ley General de Educación, que en su Artículo 5 establece:

«Los padres o sus sustitutos tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho a participar en el proceso educativo y a elegir las instituciones en las que se educan, de acuerdo con sus convicciones y creencias».

Las familias interpretan esto en el sentido de que los padres pueden educar a sus hijos en casa.

Chile

En Chile se considera garantizado el homeschool mediante la Ley General de Educación que en su Artículo 4 establece:

“La educación es un derecho de todas las personas. Corresponde preferentemente a los padres el derecho y el deber de educar a sus hijos; al Estado, el deber de otorgar especial protección al ejercicio de este derecho y, en general, a la comunidad, el deber de contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación.”

Así mismo, el proceso de validación de los estudios realizados fuera del sistema formal se encuentra plenamente regulado por el Decreto Supremo No 2272 de 2007.

…“es preocupación principal del Supremo Gobierno ofrecer un mecanismo a las personas que por diversas razones necesiten el reconocimiento de estudios realizados en el extranjero, o al margen del sistema formal, o a través de programas especiales, o que requieran la regularización de situaciones de estudios pendientes;”

Esta validación puede realizarse a través de dos mecanismos: realizando una prueba de validación o pasando por un proceso de validación.

Argentina

La educación en casa no es ilegal, pues no está expresamente prohibida y tampoco está regulada, pero la Ley Nacional de Educación obliga a la escolarización de los niños.

Las familias que ser amparan en el Artículo 14 de la Constitución Nacional que garantiza a todos los habitantes de la Nación los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio:

“de enseñar y aprender”

La Ley Nacional de Educación N ° 26.206, regula el ejercicio de los derechos constitucionales de enseñar y aprender y coloca al Estado como garante del derecho a la educación. También establece que la familia es el «agente natural y primordial» en la educación de los niños y reconoce el derecho de las madres y los padres a elegir una institución educativa que responda a sus convicciones filosóficas, éticas o religiosas, según los Tratados Internacionales.

Sin embargo, la Ley detalla expresamente la necesidad de asistir a los establecimientos escolares en los artículos 126 y 129 correspondientes a los deberes y derechos de padres y alumnos:

“ARTÍCULO 126.- Los/as alumnos/as tienen derecho a:

  1. c) Concurrir a la escuela hasta completar la educación obligatoria.”

“ARTÍCULO 129.- Los padres, madres o tutores/as de los/as estudiantes tienen los siguientes deberes:

b) Asegurar la concurrencia de sus hijos/as o representados/as a los establecimientos escolares para el cumplimiento de la escolaridad obligatoria, salvo excepciones de salud o de orden legal que impidan a los/as educandos/as su asistencia periódica a la escuela.”

España

El caso español es particular pues existe el precedente de una sentencia reciente en la que se obliga a los padres a escolarizar a sus hijos.

En diciembre de 2010 el Tribunal Constitucional de España pronuncio la sentencia 133/2010 donde desestima el recurso de amparo interpuesto por dos parejas que no escolarizaron a sus hijos pues los educaban en casa. La Fiscalía pidió al Juzgado que acordara la inmediata escolarización de los niños, al amparo de la Ley de Protección Jurídica del Menor. El Juzgado argumentó que la Constitución Española «no permite que los padres nieguen a los hijos el derecho y la obligación que tienen de participar en el sistema oficial de educación».

Añadió que la exclusión del sistema oficial puede generar a los menores «serios problemas en su desarrollo futuro» tanto en el ámbito académico (en referencia a las dificultades para el acceso a la Universidad) como en el ámbito social y de integración con otros niños de su edad.

Los padres alegaron que «la Constitución no protege la obligatoriedad de la escolarización» y subrayaron que sus hijos recibían una educación más adecuada que la que se imparte en los centros públicos o privados «en aulas de 30 ó 40 alumnos».

El Tribunal Constitucional rechazó la demanda de amparo de los padres. La sentencia afirma que «la facultad de los padres de elegir para sus hijos una educación ajena al sistema de educación obligatoria por motivos de orden pedagógico no está comprendida en ninguna de las libertades constitucionales reconocidas».

No obstante, observa que la opción de la escolarización obligatoria no viene requerida por la propia Constitución, sino que es una opción legislativa que la Carta Magna no prohíbe, por lo que «no cabe descartar otras opciones legislativas que incorporen una cierta flexibilidad al sistema educativo y, en particular a la enseñanza básica».

Dicho esto, hay familias que no encuentran tales dificultades legales y existe en España una pequeña, aunque relativamente activa, comunidad de educación en el hogar en diferentes partes del país.