Leer una publicación académica no es fácil. Al estar escrita por especialistas en un área, revisada por pares (profesionales igual o más expertos en la misma área) y publicada en una revista especializada, el lenguaje que maneja está muy lejos del lenguaje que manejamos diariamente la mayoría de personas.

El 25 Jun 2021, un equipo de 36 investigadores presenta una pre publicación, de 46 páginas, con los resultados obtenidos en el estudio para combinar vacunas contra la Covid-19. Dentro del resumen disponible, en la interpretación de resultados, señalan:

«Despite the BNT/ChAd regimen not meeting non-inferiority criteria, the GMCs of both heterologous schedules were higher than that of a licensed vaccine schedule (ChAd/ChAd) with proven efficacy against COVID-19 disease and hospitalisation. These data support flexibility in the use of heterologous prime-boost vaccination using ChAd and BNT COVID-19 vaccines.»

Para este ejemplo, en primer lugar, vamos a asumir que no leemos inglés, o si lo hacemos, no manejamos suficiente vocabulario científico para poder leer la publicación en su idioma original; así que debemos traducirla para obtener esto:

“A pesar de que el régimen BNT / ChAd no cumplió con los criterios de no inferioridad, las GMC de ambos esquemas heterólogos fueron más altas que las de un esquema de vacuna autorizado (ChAd / ChAd) con eficacia probada contra la enfermedad COVID-19 y la hospitalización. Estos datos respaldan la flexibilidad en el uso de la vacunación de refuerzo primario heteróloga con las vacunas ChAd y BNT COVID-19.”

Esto sigue sin ser suficiente. ¿BNT/ ChAd? ¿GMC? ¿heterólogos? Si no estamos familiarizados con esta terminología, aquí la definición:

  • BNT: Vacuna de ARNm (BNT, Comirnaty, Pfizer)
  • ChAd: Vacuna con vectores adenovirales (ChAd, Vaxzevria, Astrazeneca)
  • GMC: Concentración Media Geométrica
  • Heterólogo: 1. adj. (General). Compuesto de distintos elementos o elementos similares en distintas proporciones.

Pero aun así no podemos entender todo lo que dice este párrafo, entonces investigamos un poco más:

Criterios de inferioridad: Los estudios de no inferioridad son apropiados cuando se quiere evaluar la eficacia de un tratamiento experimental versus un control activo, cuando nuestra hipótesis es que el tratamiento experimental no es necesariamente más efectivo que el tratamiento probado, pero es estadísticamente “no inferior” (no es inaceptablemente menos efectivo).

Media Geométrica: Frecuentemente se usa una media geométrica cuando se comparan diferentes aspectos, cuyos rendimientos tienen unidades de medida en diferentes rangos numéricos.

Ahora ya podemos aventurarnos a “traducir” lo que dice el párrafo de interpretación de resultados:

A pesar de que la aplicación de las vacunas Pfizer / Astrazeneca no cumplió con los criterios de no inferioridad, las concentraciones de la media geométrica de ambos esquemas que combinan compuestos distintos fueron más altas que las de un esquema de vacuna autorizado (Pfizer / Pfizer) con eficacia probada contra la enfermedad COVID-19 y la hospitalización. Estos datos respaldan la flexibilidad en el uso de la vacunación de refuerzo primario que combinan compuestos distintos con las vacunas Pfizer / Astrazeneca contra la COVID-19.

Si usted ha llegado hasta aquí, le agradezco su paciencia. Nos ha tomado 439 palabras explicar lo que dice un párrafo de cuatro líneas que, a su vez, explica el resultado de un estudio sobre la combinación de vacunas Pfizer / Astrazeneca.

Entonces, ¿no sería más fácil grabar un audio para WhatsApp, un video para redes sociales, o escribir un texto para un blog anónimo donde expliquemos en palabras sencillas y sin ningún fundamento sobre cómo es que las vacunas y la Covid-19 son una gran mentira que se propaga para beneficiar intereses oscuros y poderosos?

Si, sería más fácil.

Porque si al lenguaje científico poco comprensible le sumamos altos niveles de analfabetismo y analfabetismo funcional, el sesgo de confirmación, la capacidad de ver patrones, las falacias lógicas y el miedo, tendremos el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de las teorías conspirativas y las fake news. Producir contenidos falsos o engañosos no es producto solo de la facilidad, sino de un enorme mercado que se alimenta de ellas.

Las teorías de la conspiración no son nuevas

La asociación de ideas como causa efecto es parte fundamental de lo que nos mantuvo vivos a lo largo de nuestra evolución. Nuestro cerebro racional está equipado con unos mecanismos neurológicos evolutivos no demasiado avanzados. Asociar el color y sabor de la comida con si es o no apta para su consumo salvó la vida de nuestros ancestros; o asumir que los ruidos nocturnos fuertes pueden ser un depredador, los puso alertas y también nos salvó.

Esta necesidad de explicarlo todo y encontrar la causa o el culpable de lo que sucede a nuestro alrededor es comprensible: si existiese un culpable, bastaría eliminarlo para tener una solución.

Una teoría conspirativa es una explicación que hace referencias a fuerzas ocultas. Sirven para responder preguntas sin ofrecer argumentos, sin pruebas, sin nada. Un atentado, una epidemia y una injusticia pueden explicarse si uno asume que detrás hay siempre voluntad y culpables. La pobreza existe porque alguien quiere. El cáncer no tiene cura porque no conviene. El cambio climático no es un problema, es un invento para dañar a los Estados Unidos. Científicos y gobiernos malvados que conspiran para usar la COVID-19 para sus propios objetivos oscuros.

Un mundo polarizado, con buenos y malos siempre será mejor que un mundo caótico y lleno de incertidumbre, donde todos podemos ser un poco responsables de lo que sucede; por ejemplo, al vacunarnos contribuimos a frenar la propagación de la Covid-19. Pero ser responsable de la salud o enfermedad de otro es demasiado, es más fácil creer que no vacunarse nos coloca entre aquellos que si saben lo que los malvados ocultan, mientras que los muertos son víctimas de esos villanos.